Con·Ciencia y Energía

Aunque los caminos de la búsqueda son numerosos, la búsqueda es siempre la misma ~ Rumi

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LUNA NUEVA EN ESCORPIO. MES DE LA TRANSFORMACIÓN

“Algo que tenemos y que no necesitamos tiene que morir…, y algo que aun no tenemos pero que necesitamos tiene que nacer. Todo el trabajo es solo preparación para una u otra de estas dos cosas.”
-Rodney Collin

LUNA NUEVA EN ESCORPIO

Esteenergizate.net es el mes de la transformación. Sol conjunción con Mercurio en Escorpio. Y todos bailando con la Luna Nueva del 30 de Octubre, marcando el comienzo de un periodo de cuatro semanas, en las que podremos volver a poner el contador a cero. Cambiar el chip. Volver a empezar. Sacudirnos.

Mercurio en Escorpio nos facilita el viaje a lo profundo de la Sombra, al lugar de las cosas que están por resolver, es un periodo muy favorable para trabajarse. Liberar por fin asuntos muy enterrados. Si quieres cruzar…este es el momento.

Conversaciones directas, profundas. En ocasiones punzantes. No vamos a estar en la superficie, vamos a ir a lo profundo. Inquisidores, querremos descorrer los velos….

Que Veas

Lorena

LA NOCHE OSCURA DEL ALMA

noche oscura del alma“La cueva oscura donde temes entrar es donde está tu tesoro”.
Joseph Campbell.

La noche oscura del Alma, en realidad, es pura luz, conciencia y sentimiento.
En mi propio proceso de auto-conocimiento he pasado por varias de estas noches, en las que nada al rededor tenía sentido, ni las personas que me rodeaban, ni las cosas que hacía, ni aquello a lo que me dedicaba, ni yo misma encajaba en ese mundo que se me hacía imposible.
Es como cuando buceando, empiezas a sumergirte cada vez más profundo, la luz es cada vez más débil, dejas de ver la superficie, sólo estás tú, y oscuridad, no hay a penas sonidos, no hay nadie, nada. La nada. Siempre me da mucho vértigo esa sensación, y paso bastante tiempo intentando calmarme, respirando tranquila, porque toda esa inmensidad me deja aturdida.
Con mi propia profundidad me pasa igual, me da miedo, pero cuando cae la noche, sólo se puede esperar que llegue el día de nuevo, y mientras, sentir y experimentar todo lo que ésta te trae.
Ella lo explica muy bien en su artículo, suscribo cada palabra, lejos de ser algo negativo, es un momento de recogimiento y de profunda comprensión y transformación:

La noche oscura del alma
Por Ascensión Belart

En el transcurrir de nuestra existencia es ineludible que vivamos situaciones de pérdida, separaciones o muertes de seres queridos que dan como resultado crisis mayores o menores, dependiendo de la índole de la pérdida y el grado de egocentrismo de la persona. Estas circunstancias y experiencias vitales donde se derrumba la estructura egoica son como un tsunami emocional en el que predominan los sentimientos de vacío, miedo y soledad, así como de aislamiento, indiferencia, pérdida de energía y sentido.
La noche oscura del alma es una iniciación espiritual, un tiempo de incubación para que la crisálida se convierta en mariposa. Una desintegración para que se dé la transformación que nos lleve más allá de nuestro horizonte. Thomas Moore dice que hemos de aceptar la noche oscura y vivir en consonancia a ella porque el alma se alimenta de la oscuridad tanto como de la luz. La bajada al mundo subterráneo nos conecta con lo profundo y oscuro, nos conduce al vacío de nuestro ser, hacia una transformación y renovación.
Hay noches oscuras del alma y descensos a los infiernos ineludibles. En esos casos hay que tomar la determinación de permanecer en ese espacio desierto y solitario, estando presentes ante el vacío. Entonces puede emerger un vacío fértil, una presencia total que nos libera. En este sentido, dijo Jung que la oscuridad y el caos preceden siempre a una expansión de la conciencia.
El crecimiento personal no es un proceso lineal, controlable y progresivo. El alma se hace visible, se manifiesta y madura con el descenso a lo oscuro. Es un proceso necesario para aprender a vivir desde el alma, en lugar de desde la tiranía del ego, con menos certezas sobre las cosas y más en contacto con las intuiciones y las emociones. Hemos de rendirnos y dejar que el dolor nos pula, nos forje, purifique y transforme en su fuego alquímico. El alma se nutre de la noche oscura. Es gestación para renacer, una oportunidad para recuperar la conexión con la esencia, frente al control del ego y la fuerza de la razón. En algún momento hemos de transitar también las sombras, los valles lúgubres y sombríos de nuestro espacio interior. Y el lugar del desierto donde encontrar la propia fuerza y verdad.
Las crisis nos invitan a dar espacio al alma, a vivir en el alma, a expandir los límites que la definen, a confiar en ese nivel profundo de la existencia. La vida se empeña en transformarnos, no nos queda más remedio que rendirnos a ella, alinearnos con la Gran Voluntad. Deponer nuestro sentido de importancia personal, y dejar morir las estrategias y posicionamientos del ego, que pretende que la vida se adapte a sus deseos y requerimientos.
La resistencia a la noche oscura es más dolorosa que ella misma, es instalarse en un estado defensivo y estéril. La oposición a la realidad tal como es nos debilita. Tratar de evitar el sufrimiento inevitable solo genera más dolor. Ahora bien, podemos aliviar la pesadumbre y el dolor sin negarlos ni tratar de huir de ellos. Es bueno darse un respiro de tanto en tanto, entrar y salir del escenario, relajarse un poco, reírse de uno mismo. Las lágrimas son muy necesarias, alivian la tristeza, la frustración y el dolor, y también disuelven las defensas egoicas, diluyen la máscara y la coraza del ego.
Las pérdidas y las crisis tienen la misión de revelarnos que somos Alma, que la vida es misteriosa y sabe mejor que nosotros lo que nos conviene, aunque no nos lo parezca, que Dios tiene otros planes para hacer que nuestra alma resplandezca. En algún momento hemos de abandonar la omnipotencia infantil, la ilusión de control, nos tenemos que arrodillar y aceptar la voluntad divina. En la noche oscura accedemos al mundo de nuestras sombras para explorar esa parte oscura, desconocida, rechazada, no transitada de nuestra alma, que es también nuestro potencial. Solo queda rendirse al movimiento interno de realización personal, acunarse, esperar y confiar. En la medida en que asintamos, nos rindamos y cooperemos con ese movimiento hacia las profundidades antes saldremos del abismo.
La noche oscura es un viaje sagrado, iniciático, solitario. Es el viaje del héroe. Únicamente cuando nos vemos obligados a abandonar la zona de confort de “lo conocido” y atravesamos las profundidades de lo desconocido descubrimos nuevos recursos personales. La noche oscura es un vacío fértil, la fuerza misteriosa de la diosa negra Kali, la gran madre, amante y devoradora. Kali es la diosa hindú de la transformación: destruye para crear, crea para destruir. Representa el ciclo Vida/Muerte/Vida. Destruye la pequeña voluntad, el orgullo, el egoísmo y todo sentido de ser “importante” y “especial” para crear un nuevo estado de conciencia. Porque la emergencia de lo nuevo conlleva la muerte de lo viejo.

Diosa Kali

Diosa Kali

En la enfermedad el alma se revela, obliga a replantearse el discurrir de la vida. Es el momento de ponerse en cuarentena: un tiempo de recogimiento, de conexión con uno mismo para revisar la propia vida, un tiempo de autogestación y transformación. El ascenso comienza con el descenso a las profundidades y al caos, en los abismos insondables. Hay que adentrarse en el oscurecimiento y permanecer con paciencia y sin intenciones en el no saber, confiar en el inconsciente, algo a lo que el ego se opone y que es precisamente el germen de lo venidero. Muchas personas que han pasado una enfermedad grave saben hasta qué punto ha sido significativa y ha transformado su vida. El remedio, la cura para el alma es precisamente la enfermedad.
En el caldero alquímico de las pérdidas y las crisis la identidad egoica se derrite, se funde. La función de las crisis y las pérdidas es destruir la pequeña voluntad para permitirnos reconciliarnos con la Gran Voluntad. Inshah Alah, hágase tu voluntad. Nos sintonizamos con algo más grande. En el proceso se gana confianza en el Orden Superior que nos guía, luz y poder personal para transformar a otros. Nos convertimos en sanadores heridos y podemos realizar nuestra auténtica aportación a la vida. Estamos más vivos, presentes y conscientes.

Algunas personas se transforman mediante el dolor y las crisis, otras se instalan en la amargura, la tristeza y la desolación, se abandonan en una actitud de víctimas. Las crisis y las pérdidas son las grandes maestras de la vida que nos colocan al borde del abismo. Podemos elegir entre ser aprendices, discípulos de la vida o víctimas. Si queremos ser aprendices hemos de permitir sus iniciaciones.

El fracaso es una experiencia imprescindible que nos ayuda a madurar, a ser humildes, mientras que el éxito continuado puede mantenernos en un estado de omnipotencia y superficialidad. Tenemos la opción de sufrir y lamentarnos o aceptar que las noches oscuras forman parte de la vida, y colaborar con lo inevitable para que sea una etapa creativa y enriquecedora. Buscar un significado positivo y afrontar la crisis de manera constructiva, preguntándonos: ¿Qué sentido tiene esto en mi vida?, ¿qué me aporta?, ¿qué parte de mí necesita y pide crecer? Hay infinidad de muertes y renacimientos en la vida. Es necesario rendirse y dejar que la vida nos transforme para acceder a nuevos niveles de conciencia. En algún momento veremos lo que atravesamos fue un peldaño más de esa larga escalera que nos conduce a la Luz de la conciencia.noche oscura del alma

Son procesos sanadores de renacimiento para ir más allá de los límites. La pérdida siempre lleva consigo una ganancia. Hemos de dejar espacio para que emerja lo nuevo, aceptar la muerte de ciertos aspectos o viejas estructuras ya caducas y reconocer que las crisis son necesarias para el crecimiento y desarrollo de las potencialidades internas. El proceso de transformación se inicia cuando aceptamos que nos hallamos en un momento de cambio, al alinearnos, sintonizar y descubrir cómo expresarlo de forma creativa. Es bueno transformar el dolor en arte, en poesía, encontrar símbolos y metáforas que nos inspiren para reconectar con nuestra naturaleza instintiva e intuición.

Las crisis son estados de transición, puntos de inflexión, momentos inciertos en los que existe una máxima tensión entre opuestos y a la vez se hallan cargados de fecundidad. Son en sí mismos momentos óptimos para el cambio. Las dificultades, tristezas, desafíos, conflictos y frustraciones nos configuran, son las experiencias que posibilitan el crecimiento y la evolución de la conciencia. Cada sufrimiento es una puerta que se abre a otro plano. El dolor y la pérdida cumplen la función de despertarnos a nuestra verdadera naturaleza primigenia, descubrir quiénes somos más allá de la máscara de la personalidad y los condicionamientos. Cuando muere el ego el alma resplandece.

El dolor, las adversidades, las renuncias obligadas a algunos sueños nos hacen humildes. Destruyen capas de orgullo, omnipotencia, vanidad, arrogancia y narcisismo; destruyen capas de egocentrismo, perfeccionismo, rigidez e intolerancia. La humildad se forja en el fuego alquímico del dolor. Por medio de las crisis la coraza egoica se va resquebrajando, se vuelve más fina y trasparente, nos hacemos translúcidos y porosos a la vida. El reconocimiento del Alma de la que todos formamos parte surge a medida que el ego se va trascendiendo. El alma anhela la Unidad. Nos quiere unidos y vinculados en el Gran Alma. Unidos en un amor inclusivo que todo y a todos abarca. La noche oscura encierra la oportunidad de acceder a una verdadera espiritualidad al sentirnos uno con el otro, puesto que el otro es otro yo. La fuente de la compasión reside en reconocemos en los demás, al darnos cuenta de que hay una naturaleza semejante en todas las personas.

A través de las sucesivas crisis podemos acceder a la experiencia de humildad, generosidad, paciencia, bondad, compasión, confianza, gratitud, amor incondicional, atributos que conforman la esencia de nuestra verdadera naturaleza. Ante las pérdidas, las crisis y el sufrimiento hay una necesidad de búsqueda de significado y sentido de la existencia. Surgen las preguntas: ¿Quién soy yo? ¿Qué hago aquí? El ámbito de la espiritualidad proporciona respuestas a nuestros interrogantes existenciales.

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