Con·Ciencia y Energía

Aunque los caminos de la búsqueda son numerosos, la búsqueda es siempre la misma ~ Rumi

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Súper Luna llena en Tauro: Luna de Evolución

Vibrando con todo el agua de tu cuerpo. Sintiendo cómo sube la marea con esta súper Luna, súper locura, súper si te vas no vuelvas, un pasito pa alante 20 para atrás. Súper Dramas. Súper miedos. Súper todo exagerado. Ola que viene, y otra detrás.

Sosteniendo toda esta locura emocional. Liberándote desde dentro. Siendo. Permitiéndote ser vulnerable, exponiéndote, así es como puedes llegar a conocerte. Sí…eso eres tú también.

¿Cuánto te has perdido por miedo a perder? Es el momento de darnos cuenta de los patrones que nos han mantenido en lo seguro. En lo de siempre. En lo que ya no te funciona.

Venus en capricornio nos conecta con lo que sentimos que merecemos. Lo que queremos para nosotr@s de verdad. El merecimiento, cuando es real, es callado, no viene desde la demanda.

Viendo con la luz de esta Luna con más claridad, lugares que estaban en la sombra, emociones que estaban en lo profundo, aspectos que estaban escondidos. Y escuchandoTE.

Y con todo eso, respiras, y te escribes un cuento y te abrazas. Y lo lloras o lo cantas o haces un bizcocho. O pintas, o gritas…porque sí, es así de intenso y de bonito y de doloroso

Un día una mariposa me contó que cuando se estaba transformando le dolía tanto el cuerpo que no dejaba de llorar, y que cuando se dió cuenta de que tenía alas, no sabía cómo hacer con ellas, siempre había reptado por el suelo, y pensar en volar le aterraba… Pues a ver si va a ser esto

FELIZ LUNA DE EVOLUCIÓN

Lorena

LA AUTO-HONESTIDAD ES LA SEGURIDAD VERDADERA

Me gusta mucho Bethany Webster, y siempre que me encuentro alguno de sus artículos, me llega en total sintonía con lo que estoy sintiendo. Últimamente todo está en sintonía. Todo habla, y yo…escucho

Esto me ha dicho hoy:

the-inner-ocean-by-christian-schloeLA AUTO-HONESTIDAD ES LA SEGURIDAD VERDADERA

Muchas de nosotras nos sentimos temerosas de que si nos convertimos en las mujeres poderosas que estamos destinadas a ser, seremos vistas como una amenaza para los que nos rodean.

Podemos llegar a ocultar nuestra luz, para no ofender a los demás o desencadenar sus inseguridades. Nuestra niña interior teme que reclamar nuestra plena individualidad haga que nos quedemos solas.
Es comprensible, esta soledad fue una gran amenaza para nosotras cuando éramos niñas.
Pero hay otro tipo de soledad que podemos encontrar en la edad adulta, es una soledad-alimento.

El loto que nace de la sanación de un trauma, es un loto que nunca muere. Como diría Eckhart Tolle: es el “bien que no tiene opuesto.” Creo que este loto nace de la soledad que debemos enfrentar en la sanación del trauma de la infancia. La disposición a sentir totalmente esta soledad puede dar lugar a la realización de la inseparabilidad entre tu propia presencia y la presencia del Dios / Diosa.

self-realization-by-jia-luEl precio de vivir en tu autenticidad, es la incomodidad de liberarte de todos tus falsos patrones de comportamiento y personajes, con los que has crecido en tu familia y en tu cultura. Esto puede resultar extremadamente difícil, y tu voluntad férrea de evolucionar tiene que ser capaz de anular tu “cerebro reptil” que relaciona la seguridad con el status quo, a pesar de lo disfuncional que esto pueda resultar o parecer.

Se podría decir que estamos operando siempre en algún grado en la tensión entre la evolución y la seguridad o la individualidad y pertenencia. John Bowlby introdujo el concepto de cómo los niños utilizan a sus madres como una base segura para la exploración. Si la madre transmite suficiente seguridad al niño, a través de su conexión con él, el niño se sentirá lo suficientemente seguro como para salir y explorar el medio ambiente.

radiant-light-by-mary-southardToda la creatividad, sabiduría y poder provienen del luminoso centro de la verdad interna. Vivir desde este lugar y permitir que en tu vida todo se alinee desde ahí, requiere un profundo compromiso con la vida como un proceso de momento a momento. Como la llamada interior cada vez se hace más fuerte, nuestro deseo de seguridad queda eclipsado por nuestro deseo de ser libre, de la voluntad de vivir desde un lugar de verdad y de amplitud.
La disposición a sentir nuestra soledad esencial, crea un espacio de gran profundidad dentro de nosotros que puede contener un vasto campo del amor.

La paradoja es que abrazar nuestra profunda soledad mejora la calidad de nuestras relaciones porque hay un fondo de inmensa integridad y de querer enfrentar la verdad de nuestro propio dolor reconociéndote a través de ellas.
Sin embargo, el proceso, puede ser difícil ya que las personas que te rodean pueden cuestionar lo que estás haciendo, criticarlo o rechazarlo. Y esto será un gran regalo, que te permitirá profundizar, y refinar el compromiso de honestidad contigo mismo. Habrá que estar dispuesto a ser mal entendido y malinterpretado, por el bien de tu propia honestidad. Este proceso te abrirá a una nueva dimensión de seguridad interior, en la que, pase lo que pase fuera , cada vez estarás más convencido de que siempre estarás a salvo dentro.

La seguridad Interior nos da permiso para ser reales

Este permiso sucede en el espacio íntimo entre tú y “tú mismo”. A medida que sana la herida de la madre, te conviertes cada vez más en esa base segura para la exploración de ti mismo. Como una madre interior para tu niño interior, te conviertes en el espacio profundo en el que todo estará bien.

Un poderoso círculo de amor fluirá desde esta unión interna, que te permitirá ir liberándote de los patrones de conducta familiares heredados. La exploración, la experimentación y los errores son todos bienvenidos. Aquí, no hay tal cosa como el fracaso, sólo el aprendizaje. Qué libertad! A medida que nos volvemos más seguros dentro, nos hacemos libres para tomar riesgos, para trazar un nuevo territorio, para realmente explorar el paisaje interior sin los temores

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habituales de “¿qué van a pensar de mí?”

Esos temores podrán seguir llegando, pero ya no tendrán el poder de detenerte.
Habrás probado la dulzura y el alimento para el alma de tu propia seguridad.

Cuando nos sentimos verdaderamente aceptados desde el interior, ya no hay tal cosa llamada fracaso.
El patriarcado nos ha exigido que sigamos siendo pequeños y regalamos nuestro poder a cambio de la aprobación externa. A medida que nos convertimos en mujeres despiertas, nos convertimos en pequeñas, no en postrarnos ante ninguna autoridad externa, si no en ceder a la verdad en el centro de nuestro ser, el SER, la Fuente interior, y esto se convierte en lo que guía nuestras vidas.

Nuestras vidas empiezan a vivirse en devoción a eso. Este proceso de convertirse en pequeño en este contexto es la exaltación final porque nos convertimos en una expresión de un poder superior. A partir de aquí, todo lo que hacemos puede ser vivido como una expresión de éste, todo lo que hacemos puede ser en devoción a la verdad. Esto es sanación, porque el patriarcado nos dice que debemos dividirnos y traicionarnos a nosotras mismas con tal de ser aceptadas.
Cuando nos hemos rendido a nuestro interior, nuestra autoridad se sitúa directamente en el centro de nosotras mismas. Aquí nos volvemos de nuevo todo.

La seguridad interna nos conduce a la innovación

i-dreamt-i-was-made-of-nectar-by-ka-kathryn-juneEn su libro “Aceptación Radical”, Tara Brach nos anima a dejar que nuestro sufrimiento sea la puerta de entrada a un corazón despierto. Visto de esta manera, nuestro sufrimiento no es algo que haya que quitarse de encima, si no una puerta a las verdades más profundas. Ella habla de ver a nuestro dolor como algo que se nos ha confiado. Para cultivar nuestra seguridad interior, seremos la madre de nuestro propio niño interior en las forma en que nuestra propia madre exterior no pudo. Reemplazaremos esas carencias originales, primero, sintiéndolas plenamente.

Tenemos que revivir y sentir las emociones que habíamos excluido cuando éramos jóvenes. Este es el primer paso para convertirse en realmente auténtico.

Sosteniendo tiernamente nuestros miedos y dejar ir de la necesidad de “llegar a alguna parte”

A medida en que vayamos viviendo más en coherencia con lo que somos, más se nos pedirá que abandonemos lo conocido y encontremos descanso en lo desconocido. Se nos pedirá hacernos amigos de nuestra soledad y que encontremos seguridad en nuestra propia presencia. En esa simplicidad cruda, hay una plenitud profunda, que no es de este mundo
Esta atracción por “lo real” interior tiene una fragancia de santidad; tiene crudeza y pureza.

Preguntas como ¿Cuándo sanaré? o ¿Cuándo se irá el dolor? se esfuman. Vemos que las olas de aprendizaje son infinitas. Nuevas capas que surgen para ser sanadas, no son sígno de fracaso, sino más bien una celebración de que ya estás listo para el siguiente nivel. Dejar ir el apego a algún tipo de destino final es un paso importante y realmente acelera y profundiza tu progreso. El viaje en sí también se convierte en una forma de alimento, ya que es una fuente de con cada paso. El ego que quiere culminarse, se calma y se pone al servicio del misterio orgánico de tu propia evolución.

ellen-van-der-molen-fullnessHay una conexión entre el deseo de la madre y el anhelo de la amada interior. Se podría decir que este anhelo fluye a través del mismo canal, el anhelo del niño por la madre y el anhelo del adulto de la luz. Es por eso que cuando sanamos la herida de la madre el camino se vuelve claro para nosotros, para encarnar el poder espiritual que quiere ser expresado a través de nosotros.

Cuando profundizamos suficientemente dentro de nuestro propio dolor y la soledad existencial, tenemos la posibilidad de descubrir que en realidad no hemos estado solos nunca. Ahí, en nuestro propio dolor y sentimientos desordenados, está la Verdad, junto con todo lo que hemos experimentado alguna vez.

Como nos sentimos cada vez más seguros en nuestro interior, nuestra lealtad se desplaza de las creencias familiares heredadas a nuestra propia verdad e integridad interior.

Con el tiempo, nuestra capacidad de ser honestos con nosotros mismos se convierte en nuestra verdadera fuente de seguridad. Esta seguridad es tan ricamente satisfactoria. Eclipsa por completo las ilusiones de seguridad que nos daban nuestras protecciones infantiles. Nuestra habilidad de ser honestos con nosotros mismos y lo que estamos sintiendo se convierte en tierra firme.

Cada acontecimiento nos empodera, porque nos permite actuar y obtener las herramientas necesarias para dar el siguiente paso.

Tú relación contigo mismo es la relación más importante de tu vida. Todo lo demás fluye de ella.

Decora tu santuario interior con su hermosa soledad.

Permítete sentarte en el rico silencio de tu Ser y disfrutar de la belleza que ES. Beber de esa fuente desbordante dentro y degustar la verdadera libertad.

Bethany Webster

LA NOCHE OSCURA DEL ALMA

noche oscura del alma“La cueva oscura donde temes entrar es donde está tu tesoro”.
Joseph Campbell.

La noche oscura del Alma, en realidad, es pura luz, conciencia y sentimiento.
En mi propio proceso de auto-conocimiento he pasado por varias de estas noches, en las que nada al rededor tenía sentido, ni las personas que me rodeaban, ni las cosas que hacía, ni aquello a lo que me dedicaba, ni yo misma encajaba en ese mundo que se me hacía imposible.
Es como cuando buceando, empiezas a sumergirte cada vez más profundo, la luz es cada vez más débil, dejas de ver la superficie, sólo estás tú, y oscuridad, no hay a penas sonidos, no hay nadie, nada. La nada. Siempre me da mucho vértigo esa sensación, y paso bastante tiempo intentando calmarme, respirando tranquila, porque toda esa inmensidad me deja aturdida.
Con mi propia profundidad me pasa igual, me da miedo, pero cuando cae la noche, sólo se puede esperar que llegue el día de nuevo, y mientras, sentir y experimentar todo lo que ésta te trae.
Ella lo explica muy bien en su artículo, suscribo cada palabra, lejos de ser algo negativo, es un momento de recogimiento y de profunda comprensión y transformación:

La noche oscura del alma
Por Ascensión Belart

En el transcurrir de nuestra existencia es ineludible que vivamos situaciones de pérdida, separaciones o muertes de seres queridos que dan como resultado crisis mayores o menores, dependiendo de la índole de la pérdida y el grado de egocentrismo de la persona. Estas circunstancias y experiencias vitales donde se derrumba la estructura egoica son como un tsunami emocional en el que predominan los sentimientos de vacío, miedo y soledad, así como de aislamiento, indiferencia, pérdida de energía y sentido.
La noche oscura del alma es una iniciación espiritual, un tiempo de incubación para que la crisálida se convierta en mariposa. Una desintegración para que se dé la transformación que nos lleve más allá de nuestro horizonte. Thomas Moore dice que hemos de aceptar la noche oscura y vivir en consonancia a ella porque el alma se alimenta de la oscuridad tanto como de la luz. La bajada al mundo subterráneo nos conecta con lo profundo y oscuro, nos conduce al vacío de nuestro ser, hacia una transformación y renovación.
Hay noches oscuras del alma y descensos a los infiernos ineludibles. En esos casos hay que tomar la determinación de permanecer en ese espacio desierto y solitario, estando presentes ante el vacío. Entonces puede emerger un vacío fértil, una presencia total que nos libera. En este sentido, dijo Jung que la oscuridad y el caos preceden siempre a una expansión de la conciencia.
El crecimiento personal no es un proceso lineal, controlable y progresivo. El alma se hace visible, se manifiesta y madura con el descenso a lo oscuro. Es un proceso necesario para aprender a vivir desde el alma, en lugar de desde la tiranía del ego, con menos certezas sobre las cosas y más en contacto con las intuiciones y las emociones. Hemos de rendirnos y dejar que el dolor nos pula, nos forje, purifique y transforme en su fuego alquímico. El alma se nutre de la noche oscura. Es gestación para renacer, una oportunidad para recuperar la conexión con la esencia, frente al control del ego y la fuerza de la razón. En algún momento hemos de transitar también las sombras, los valles lúgubres y sombríos de nuestro espacio interior. Y el lugar del desierto donde encontrar la propia fuerza y verdad.
Las crisis nos invitan a dar espacio al alma, a vivir en el alma, a expandir los límites que la definen, a confiar en ese nivel profundo de la existencia. La vida se empeña en transformarnos, no nos queda más remedio que rendirnos a ella, alinearnos con la Gran Voluntad. Deponer nuestro sentido de importancia personal, y dejar morir las estrategias y posicionamientos del ego, que pretende que la vida se adapte a sus deseos y requerimientos.
La resistencia a la noche oscura es más dolorosa que ella misma, es instalarse en un estado defensivo y estéril. La oposición a la realidad tal como es nos debilita. Tratar de evitar el sufrimiento inevitable solo genera más dolor. Ahora bien, podemos aliviar la pesadumbre y el dolor sin negarlos ni tratar de huir de ellos. Es bueno darse un respiro de tanto en tanto, entrar y salir del escenario, relajarse un poco, reírse de uno mismo. Las lágrimas son muy necesarias, alivian la tristeza, la frustración y el dolor, y también disuelven las defensas egoicas, diluyen la máscara y la coraza del ego.
Las pérdidas y las crisis tienen la misión de revelarnos que somos Alma, que la vida es misteriosa y sabe mejor que nosotros lo que nos conviene, aunque no nos lo parezca, que Dios tiene otros planes para hacer que nuestra alma resplandezca. En algún momento hemos de abandonar la omnipotencia infantil, la ilusión de control, nos tenemos que arrodillar y aceptar la voluntad divina. En la noche oscura accedemos al mundo de nuestras sombras para explorar esa parte oscura, desconocida, rechazada, no transitada de nuestra alma, que es también nuestro potencial. Solo queda rendirse al movimiento interno de realización personal, acunarse, esperar y confiar. En la medida en que asintamos, nos rindamos y cooperemos con ese movimiento hacia las profundidades antes saldremos del abismo.
La noche oscura es un viaje sagrado, iniciático, solitario. Es el viaje del héroe. Únicamente cuando nos vemos obligados a abandonar la zona de confort de “lo conocido” y atravesamos las profundidades de lo desconocido descubrimos nuevos recursos personales. La noche oscura es un vacío fértil, la fuerza misteriosa de la diosa negra Kali, la gran madre, amante y devoradora. Kali es la diosa hindú de la transformación: destruye para crear, crea para destruir. Representa el ciclo Vida/Muerte/Vida. Destruye la pequeña voluntad, el orgullo, el egoísmo y todo sentido de ser “importante” y “especial” para crear un nuevo estado de conciencia. Porque la emergencia de lo nuevo conlleva la muerte de lo viejo.

Diosa Kali

Diosa Kali

En la enfermedad el alma se revela, obliga a replantearse el discurrir de la vida. Es el momento de ponerse en cuarentena: un tiempo de recogimiento, de conexión con uno mismo para revisar la propia vida, un tiempo de autogestación y transformación. El ascenso comienza con el descenso a las profundidades y al caos, en los abismos insondables. Hay que adentrarse en el oscurecimiento y permanecer con paciencia y sin intenciones en el no saber, confiar en el inconsciente, algo a lo que el ego se opone y que es precisamente el germen de lo venidero. Muchas personas que han pasado una enfermedad grave saben hasta qué punto ha sido significativa y ha transformado su vida. El remedio, la cura para el alma es precisamente la enfermedad.
En el caldero alquímico de las pérdidas y las crisis la identidad egoica se derrite, se funde. La función de las crisis y las pérdidas es destruir la pequeña voluntad para permitirnos reconciliarnos con la Gran Voluntad. Inshah Alah, hágase tu voluntad. Nos sintonizamos con algo más grande. En el proceso se gana confianza en el Orden Superior que nos guía, luz y poder personal para transformar a otros. Nos convertimos en sanadores heridos y podemos realizar nuestra auténtica aportación a la vida. Estamos más vivos, presentes y conscientes.

Algunas personas se transforman mediante el dolor y las crisis, otras se instalan en la amargura, la tristeza y la desolación, se abandonan en una actitud de víctimas. Las crisis y las pérdidas son las grandes maestras de la vida que nos colocan al borde del abismo. Podemos elegir entre ser aprendices, discípulos de la vida o víctimas. Si queremos ser aprendices hemos de permitir sus iniciaciones.

El fracaso es una experiencia imprescindible que nos ayuda a madurar, a ser humildes, mientras que el éxito continuado puede mantenernos en un estado de omnipotencia y superficialidad. Tenemos la opción de sufrir y lamentarnos o aceptar que las noches oscuras forman parte de la vida, y colaborar con lo inevitable para que sea una etapa creativa y enriquecedora. Buscar un significado positivo y afrontar la crisis de manera constructiva, preguntándonos: ¿Qué sentido tiene esto en mi vida?, ¿qué me aporta?, ¿qué parte de mí necesita y pide crecer? Hay infinidad de muertes y renacimientos en la vida. Es necesario rendirse y dejar que la vida nos transforme para acceder a nuevos niveles de conciencia. En algún momento veremos lo que atravesamos fue un peldaño más de esa larga escalera que nos conduce a la Luz de la conciencia.noche oscura del alma

Son procesos sanadores de renacimiento para ir más allá de los límites. La pérdida siempre lleva consigo una ganancia. Hemos de dejar espacio para que emerja lo nuevo, aceptar la muerte de ciertos aspectos o viejas estructuras ya caducas y reconocer que las crisis son necesarias para el crecimiento y desarrollo de las potencialidades internas. El proceso de transformación se inicia cuando aceptamos que nos hallamos en un momento de cambio, al alinearnos, sintonizar y descubrir cómo expresarlo de forma creativa. Es bueno transformar el dolor en arte, en poesía, encontrar símbolos y metáforas que nos inspiren para reconectar con nuestra naturaleza instintiva e intuición.

Las crisis son estados de transición, puntos de inflexión, momentos inciertos en los que existe una máxima tensión entre opuestos y a la vez se hallan cargados de fecundidad. Son en sí mismos momentos óptimos para el cambio. Las dificultades, tristezas, desafíos, conflictos y frustraciones nos configuran, son las experiencias que posibilitan el crecimiento y la evolución de la conciencia. Cada sufrimiento es una puerta que se abre a otro plano. El dolor y la pérdida cumplen la función de despertarnos a nuestra verdadera naturaleza primigenia, descubrir quiénes somos más allá de la máscara de la personalidad y los condicionamientos. Cuando muere el ego el alma resplandece.

El dolor, las adversidades, las renuncias obligadas a algunos sueños nos hacen humildes. Destruyen capas de orgullo, omnipotencia, vanidad, arrogancia y narcisismo; destruyen capas de egocentrismo, perfeccionismo, rigidez e intolerancia. La humildad se forja en el fuego alquímico del dolor. Por medio de las crisis la coraza egoica se va resquebrajando, se vuelve más fina y trasparente, nos hacemos translúcidos y porosos a la vida. El reconocimiento del Alma de la que todos formamos parte surge a medida que el ego se va trascendiendo. El alma anhela la Unidad. Nos quiere unidos y vinculados en el Gran Alma. Unidos en un amor inclusivo que todo y a todos abarca. La noche oscura encierra la oportunidad de acceder a una verdadera espiritualidad al sentirnos uno con el otro, puesto que el otro es otro yo. La fuente de la compasión reside en reconocemos en los demás, al darnos cuenta de que hay una naturaleza semejante en todas las personas.

A través de las sucesivas crisis podemos acceder a la experiencia de humildad, generosidad, paciencia, bondad, compasión, confianza, gratitud, amor incondicional, atributos que conforman la esencia de nuestra verdadera naturaleza. Ante las pérdidas, las crisis y el sufrimiento hay una necesidad de búsqueda de significado y sentido de la existencia. Surgen las preguntas: ¿Quién soy yo? ¿Qué hago aquí? El ámbito de la espiritualidad proporciona respuestas a nuestros interrogantes existenciales.

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