Con·Ciencia y Energía

Aunque los caminos de la búsqueda son numerosos, la búsqueda es siempre la misma ~ Rumi

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La Importancia de la Madre Interna: El Duelo por lo Imperfecto, el Encuentro

Si pensamos en nuestro desarrollo personal, la relación con nuestra madre sirve como patrón para la relación con nosotras mismas.

Como hijas, absorbimos de nuestra madre información sobre lo que sentía hacia ella misma, lo que sentía hacia nosotras, y lo que sentía hacia el mundo.

Aprendimos a tratarnos de la misma manera que nuestra madre se trató a ella misma.

Nuestra tarea como mujeres conscientes radica en transformar la madre interna dentro de nuestra psique creada a partir de nuestra madre biológica con sus limitaciones humanas en la madre que siempre necesitamos y quisimos.

Podemos convertirnos en la madre que siempre quisimos hacia nosotras mismas.

De esta manera, somos capaces de aceptar las limitaciones de nuestra madre externa, porque nuestra madre interna se convierte en la madre primaria con la que podemos contar, de formas en que quizás nunca hemos podido contar con nuestra madre externa.

Nuestra madre solo podía amarnos de la manera en que pudo amarse a ella misma.

En un momento dado, debemos enfrentar el hecho de que nuestra madre no pudo y no va a poder satisfacer nuestras necesidades de la manera que necesitamos y quisimos. Esto significa pasar por un proceso de duelo. Un duelo por la forma en que tuvimos de compensar y sufrir la herida materna.

En el proceso de duelo, tenemos la oportunidad de darnos cuenta del hecho de que si nos sentimos amadas o abandonadas no fue por nuestra culpa.

Sólo entonces podemos abandonar la lucha para demostrar nuestra valía en el mundo. En el proceso de duelo, también podemos tener compasión por nuestra madre y la carga que llevaba.

Al sanar tu madre interna, transformas tu vida más allá de lo que puedas imaginar.

Al confrontar este dolor, podemos darnos cuenta de que lo que pensábamos que era nuestro dolor es en realidad parte del dolor de nuestra madre que nosotras hemos llevado por amor. Ahora podemos elegir dejar esta carga. De esta manera, en lugar de atenuar nuestro sentimiento de culpa, podremos sentir la confianza en nuestros cuerpos y en nuestros corazones para así desarrollar un sentido de auténtica plenitud y amor propio.

Al convertirnos en una madre suficientemente buena para nosotras mismas, nos liberamos no sólo a nosotras mismas, sino también a todos aquellos que conforman nuestra vida.

Es un reto reconocer ante nosotras de qué manera no fuimos amadas en nuestra relación con nuestra madre. Al recordar y ver lo cargada y abrumada que estaba pudimos pensar que éramos la fuente de su dolor. Esta “hija culpable” puede mantenernos estancadas.

Una forma de liberar nuestra culpa es reconociendo la inocencia y legitimidad de nuestras necesidades infantiles. Es una forma de liberarnos de la vergüenza y bautizarnos a nosotras mismas en nuestra bondad y divinidad.

Una vez hemos atravesado el duelo por nosotras mismas, entonces podemos comenzar el duelo por nuestras madres y por todas las mujeres.

El duelo nos repone y nos fortalece.

Como mujeres, podemos sanar y darnos lo que nuestras madres no nos pudieron dar. Podemos convertirnos en nuestra propia fuente. El “dolor corporal” del colectivo femenino es sanado una a una. Y a medida que el dolor corporal femenino se cura, lo mismo ocurre con el dolor de la humanidad.

Nuestra propia sanación no es sólo un regalo para nosotras mismas, también lo es para el mundo.

La herida de la madre es una gran oportunidad.

Conforme nos permitimos contactar con lo que se siente como un hambre antigua, inagotable para una madre inagotable, nos damos a luz a nosotras mismas en nuestra verdadera identidad – la matriz de luz- una fuente inagotable, desbordante de amor y abundancia que no depende de las circunstancias o condiciones. Entonces podemos vivir al servicio de lo que realmente somos- el amor mismo.

Bethany Webster

(Artículo original en ingles publicado en Elephant Journal)

Somos los guerreros de la mierda

Hoy me he encontrado con este texto de Jeff Foster:

Algunas veces, a pesar de tus mejores esfuerzos e intenciones, a pesar de tu increíble ‘progreso espiritual’, simplemente te sientes como una mierda. Entonces… ¡siéntete como una mierda! ¿Cuál es el problema, realmente, cuando te sumerges sin temor alguno en el corazón de esa experiencia única? ¡Siéntete como mierda, pero conscientemente! ¡Sumérgete en ella,
conscientemente!!

Y descubre que ‘sentirte como una mierda’ puede ser el sentimiento más espiritual de todos, una nueva (y sumamente mal interpretada) puerta hacia la gracia, tan sagrada como la alegría más profunda, tan llena de vitalidad como la creación de un universo. Sin auto-compasión, sin drama, sin justificaciones, sin búsqueda; sólo un crudo y roto corazón, una nueva herida re-abierta al amor, sin ningún deseo de escapar. Tú forjas una nueva espiritualidad con tu valor de permanecer en ese sitio de confusión, imbuyendo la tristeza con tu brillante luz.
Tal vez esto salvará al mundo: hermanos y hermanas los suficientemente valientes como para sentir esta mierda con toda consciencia, sin adormecerse a sí mismos o tratar de evitar el dolor. Guerreros de la mierda. ¡Vaya guerreros!
Comencemos una revolución.

Me ha hecho reír mucho. Me ha hecho reír ahora que me siento bien, porque este camino es lo que tiene. Unos días tocas el cielo y otros estás en la mierda. Y no pasa nada!

Yo, que siempre he sido muy risueña y optimista, culo inquieto, hiperactiva, lo llevaba muy, muy mal. Porque esos días no tenía ganas de nada. Sólo quería estar tirada, con todas las cosas que me apetece hacer siempre. Algunos días ni siquiera tenía fuerzas para levantarme de la cama. Ni he podido ir a trabajar.Hasta que me rendí.

Lo que no se puede hacer, es ponerse a sacar la basura de casa, apestosa y putrefacta, acumulada de eones, tirar tabiques, pintar paredes, detonar puertas blindadas, limpiar telarañas, y no despeinarse. No amigo, no va así. Te vas a poner de caquita hasta la frente, como el último mohicano.

Te vas a cansar.Mucho.

Tengo una amiga que lleva un par de semanas así, tal cual, sintiéndose como la mierda. Además su proceso energético le ha producido algo parecido a un cólico de riñón, algo parecido a fiebre, algo parecido a gripe, algo parecido a nada conocido, porque en realidad no le está pasando nada….pero le está pasando todo.  Ha abierto su caja de pandora, y empiezan los fuegos artificiales.

Esto es: Ha sacado una bolsa de basura, puajjj, aquí huele fatal (ya, pero es tu basura), uff, no puedo con esto, me estoy poniendo mala (ya, pero es solo basura), mira, me siento como la mierda (ya, es que es mierda).

A continuación, todas las otras bolsas de basura que estaban por encima de la que ha sacado, caen hacia abajo y se reubican, como un tetris, y mi amiga, se pone malita, porque su cuerpo se re-configura.

Ahí es donde hay que llevar la Conciencia, porque eso es lo que está pasando. Y es maravilloso. Sumérgete ahí. Mira lo que tenías guardado. Ira? rabia? tristeza insoportable?

Siéntente como la mierda. No durará eternamente. Déjalo estar mientras eres consciente, porque es un regalo.

Lorena

PACIENCIA Y FUEGO

puzzle Alma energizate.netEl puzzle más grande del mundo, y así consta en el Guinnes de los records, tiene 32.256 piezas.

Lo hizo una mujer Británica y tardó 6 meses…

Me la imagino en muchos momentos sosteniendo cualquiera de sus piezas, una pieza aparentemente inconexa, que parece que no va en ningún lado, pero que le pertenece.

Recuerdo eso mismo de pequeña. Me encantaba hacer puzzles. Aún no sabía  lo que estaba por llegar. Cogía una y otra pieza, sentada delante del puzzle, un paisaje aparente, queriendo nacer, algo que se vislumbra.

Ahora…. imagina un gran contenedor en el que se han vertido las piezas de miles de puzzles de más de 32.000 piezas, Oh sí!, y muchas más, que conforman un único y glorioso PUZZLE….

Paisajes de ensueño y cuevas fantasmagóricas, campos de batalla sangrientos, sótanos oscuros, húmedos y fríos, valles majestuosos, inframundos, animales, monstruos y demonios, Luces y Océanos y árboles sagrados, dragones y hadas, dolores y miedos impresos.

energizate.net

Gloria y éxtasis, esperanza, barro y lodo y cielos. Infiernos, bosques, ríos, cantos y llantos y Soles que hablan, músicas que envuelven, calores que sanan.

Ahora…imagina que miles de esas piezas, ni siquiera pertenecen al “glorioso puzzle”, lo vas descubriendo según las pones sobre la mesa.

Esta sí…esta no sé….y pasan los días, y las semanas, y mucho más de 6 meses, mucho más…, pasan años, y Eones, porque no empezaste a hacerlo “ahora”.

Y colocas una pieza, y es un punto en una galaxia. Y lloras ríos y gritas tristezas y sigues, y sigues, y cada nueva pieza es un desafío que llega vestido de regalo o de miseria.

condor_ayahuasca

Y sigues tu vida, aparentando normalidad. Pocos saben de tu puzzle, pero es mágico, y poderoso.

Con cada pieza que encaja, se sucede la Alquimia…el Mercurio, el Azufre y la Sal se combinan y se transforman, y tú cambias y VES. Sabes. Conoces.

Sentir es VER

Sentir es VER

Hermes Trimegisto lo sabía muy bien, los Cabalistas, y Herodoto y Cicerón. Lo decían los libros de Toth a orillas del Nilo.
Por la acción de sus leyes cíclicas y sus ondas de avance y aparente retroceso, caminamos, reconstruyendo esta Divina Herencia Espiritual.

VIDA UNIR PUNTOS ENERGIZATE.NETComo cada semana, volveremos juntos a nuestros cielos y nuestros infiernos, y nos cuidaremos y comprenderemos.

Y algún día, uniremos los puntos, y nuestro paisaje aparecerá ante nosotros, y cómplices, reviviremos todos los llantos y las risas, mirando el Valle, desde Arriba, fundidos en un Abrazo Cósmico.

Va por vosotros, compañeros del viaje más maravilloso jamás emprendido. Valientes. Guerreros.

Hasta ese día:

PACIENCIA Y FUEGO

Durmiente, Despierta!

Lorena S.

PD: El texto está lleno de metáforas y simbolismos y está especialmente dedicado a mis compañeros…Heart Wizards

RELACIONES, ESOS GRANDES MAESTROS

Pues si al fienergizate.netnal todos estamos aprendiendo, a través de cada uno.
En las relaciones nos sentimos. Son las clases de VIDA del día a día.
Hay tanto que podemos averiguar de nosotros a través de ellas!

Me ha gustado mucho este artículo de Ramiro Calle en la revista “Universo Holístico” que quiero compartir.

Seguimos buscando….

Lorena S.

En las psicologías orientales siempre se ha dicho que así como pensamos, así somos; pero también podríamos decir que así como nos sentimos, así nos relacionamos. Si una persona tiene carencias emocionales será insegura y necesitará constantemente ser reafirmada. Esto se manifestará en sus relaciones afectivas y, de algún modo las perturbará, mientras que si es madura y afectivamente armónica, sus lazos afectivos serán más sanos y consistentes. Ello se debe a que en el segundo caso no necesitará afirmar constantemente su ego, se sabrá segura de sí misma, podrá prescindir de autodefensas, se mostrará como es en realidad y estará dispuesta a dar y recibir amor, pues como escribió el gran poeta José Bergamín:

“No pongas muros, ni vallas, ni fosas a tu corazón; es como está más seguro”.

Cuando uno dispone de un ego maduro (no exacerbado ni que propenda al sentimiento de inferioridad ni al de superioridad), cuenta con una buena autovaloración y sabe velar por sí mismo de forma adecuada y sin egoísmo, está mucho más capacitado para iniciar vínculos afectivos sanos y desenvolverse con mayor seguridad y veracidad en toda relación de afecto. Fue Buda el que dijo: “Si cuidas de ti mismo, cuidas de los demás; si cuidas de los demás, cuidas de ti mismo” Hay un antiguo ejercicio de meditación de expansión amorosa y compasiva que consiste en impregnarse a uno mismo de afecto para luego irlo irradiando en todas las direcciones y hacia todas las criaturas.

El afecto puede ser paterno filial, de amigos, de hermanos, pareja o amantes. Y toda persona pude poner los medios para intensificar su capacidad de amar, incluso para poder almar (amar con el alma). Pero no es una senda fácil, porque a menudo hay que salvar graves obstáculos: el afán de posesión, los celos, las expectativas, las impresiones y exigencias, los reproches, el anhelo de ser considerado y afirmado, la susceptibilidad y la suspicacia, la necesidad de ser centro de atención y el resentimiento. Todos esos escollos impiden el verdadero amor, y porque se dan más en la relación de pareja que en otras de afecto, dijo el escritor D. H Lawrence que la amistad es mucho más segura que el amor.

Las relaciones sentimentales son las más proclives a que surjan conflictos, tensiones y frustraciones que resientan el vínculo afectivo, sobre todo cuando se viven desde actitudes egocéntricas o narcisistas, ya que entonces se trazan como líneas paralelas que nunca convergen. Si la persona es demasiado egocéntrica no tiene ojos para ver las necesidades ajenas, y mucho menos deseos de poder atenderlas.
Toda relación afectiva debe ir evolucionando en consonancia y debe ser de recíproca ayuda. El amor hay que cultivarlo como una hermosa y delicada flor y de hecho se puede aprender a amar.

El amor será tanto más genuino y consistente cuanto más se base en los siguientes requisitos:

Incondicionalidad: Aceptación consciente de la persona amada, con lúcida consciencia de que no es un “objeto” de nuestra propiedad y no hay que acapararla, sino ponerle alas de libertad. Amor por la persona tal como es, sin necesidad de “inventarla”, evitando su instrumentalización para satisfacer las propias carencias emocionales.

Continuidad: Puesto que lo que caracteriza al verdadero amor es que prevalece.
Entrega: Anhelo de que la persona amada sea feliz, evitándole cualquier perjuicio. La consciencia de que no se puede o no se debe convertir una relación de amor en una “transacción” emocional.
Tolerancia, indulgencia y comprensión: Poner todos los medios para que la persona amada crezca interiormente y se desarrolle como ser humano, aún a riesgo de perderla.

En las relaciones sentimentales hay que aprender a discernir entre amor y enamoramiento, así como entre enamoramiento con amor y enamoramiento sin amor, del mismo modo que hay que diferenciar entre la sexualidad como tal o la sexualidad amorosa. Cuando hay amor, aunque la caricia se desgaste, se agote la magia amorosa y el enamoramiento cese, el amor prevalece, aunque la relación de pareja tenga que convertirse en una relación de tipo distinto.
El amor no se puede imponer o exigir y no debe dar paso a presiones y reproches, de la misma forma que la relación no debe cimentarse sobre expectativas inciertas, ni sobre el admirativismo o el autoengaño.

Toda relación de afecto, y sobre todo la sentimental (y como insisto en mi libro “El Arte de la Pareja”) debe respetar los tres espacios: el tuyo, el mío y el nuestro. El afán de posesión tiene que mitigarse en lo posible y la relación debe ser de sana interrelación y no de afán de dominio.
Si hay un amigo implacable de las relaciones de afecto éste es el egoísmo, que puede rayar en el narcisismo. La persona narcisista utiliza a la otra persona o personas siempre en su propio beneficio. No es verdaderamente nunca generosa o respetuosa.

Hay que saber aceptarse a uno mismo para aceptar a los otros; valorarse a uno mismo para valorar a los demás. Hay que superar el miedo y saber poner límites cuando sea necesario, evitando la obediencia ciega y la abyección.

Podemos ir creando vínculos afectivos sanos y robustos para amar mejor y ser más amados, evitando dos extremos afectivos insanos: la dependencia emocional y el afán de dominio. También es insano el afán de entrar en simbiosis con la persona amada. No tenemos que olvidar que igual que atendemos la salud del cuerpo, debemos atender la salud afectiva.

Podemos mejorar en mucho nuestra relación afectiva inspirándonos en las siguientes pautas de referencia:

Superar la inclinación compulsiva por tener que demostrar algo.

Tratar de rectificar comportamientos que causan dolor en nosotros y en los demás, mediante una actitud de atención y ecuanimidad.
Aprender a relacionarse desde la independencia, para que la relación sea el encuentro de dos libertades internas y no el de dos necesidades neuróticas.
Servirse de la sinceridad con palabras amables y no de la franqueza hiriente.
Brindar ternura.

Comprender que todos tenemos nuestras propias necesidades y si amamos trataremos de descubrir y atender en la medida de lo posible las del otro, sin sacrificios inútiles.
Desplegar nuestras emociones más sanas: generosidad, compasión, alegría, paciencia.
Considerar que toda relación es dinámica y puede modificarse, pero que cualquiera sea el curso que tome, si hay verdadero amor, éste predomina.
Mostrarnos tal cual somos.
No utilizar o manipular a las personas con las que nos relacionamos.
Conciliar los propios intereses con los de los demás.
Evitar las reacciones desmesuradas.
Superar en la medida de lo posible los celos, el rencor, la negligencia, el mal carácter y la inestabilidad emocional.
El amor consciente es el que es iluminado por la sabiduría y el discernimiento claro. Se puede amar más y mejor, pero también es una disciplina que hay que saber seguir, para poder crear en la relación afectiva vínculos sanos que permitan que aflore lo mejor de aquellos que se relacionan.

Ramiro Calle

http://revistauh.es/las-relaciones-personales-y-sus-sentimientos/

Restar en vez de sumar, bajar en vez de subir – Entrevista a Emilio Carrillo

EMILIO CARRILLO

RESTAR EN VEZ DE SUMAR, BAJAR EN LUGAR DE SUBIR – Entrevista a Emilio Carrillo

“Me ha costado mucho entender que no tengo que ser nada, puesto que ya lo soy; que el proceso por el que debía encaminarme no consistía en añadir experiencias o conocimientos para llegar a ser, sino precisamente quitarlas para llegar a descubrir a quien ya era y a quien durante tanto tiempo había ignorado. Según he comprendido, estos son los presupuestos básicos con que se puede vivir: yo no soy y tengo que sumar para poder ser; yo ya soy y tengo que restar para descubrirlo”

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Transcripsión de una entrevista realizada a Emilio Carrillo el pasado 28 de agosto.
Se inscribe en el ”Research Project: New Social Paradigms” (Proyecto de Investigación sobre Nuevos Paradigmas Sociales), acometido por estudiantes adscritos al convenio de colaboración entre las Universidades de Ratisbona (Alemania) y Liubliana (Eslovenia).
La persona concreta que se encargó de realizarla y transcribirla prefiere mantenerse en el anonimato.


Hola, Emilio. Gracias por compartir esta entrevista.

Gracias a ti por proponer que la mantengamos. Y bienvenida a mi casa y a Sevilla.

Ante todo, perdona por mi español, que no es muy bueno.

Tampoco lo es el mío. Ten en cuenta que soy andaluz, ja, ja, ja…

Ya… Y del “manque” pierda…
Estás muy bien informada para venir desde tan lejos, ja, ja, ja…

Para comenzar, me gustaría saber cómo resuena en tu interior un párrafo de un libro que he leído este verano. Es de Pablo d´Ors y se titula El olvido de sí. Sus páginas describen la trayectoria vital y el camino espiritual de Charles de Foucau

Admiro la vida y la obra de Foucauld, referente contemporáneo de la tradicionalmente denominada “Espiritualidad del Desierto”, que arrancó allá por el siglo IV de la mano de monjes, eremitas y anacoretas como Pablo el Ermitaño o Simón el Estilita. En la ascesis solitaria buscaban la paz interior que les permitiera alcanzar la conexión con nuestra divinidad: la unión mística con la naturaleza divinal que todos atesoramos; con el Dios que es yo, cada uno, todos y Todo.

El párrafo dice así: “Me ha costado mucho entender que no tengo que ser nada, puesto que ya lo soy; que el proceso por el que debía encaminarme no consistía en añadir experiencias o conocimientos para llegar a ser, sino precisamente quitarlas para llegar a descubrir a quien ya era y a quien durante tanto tiempo había ignorado. Según he comprendido, estos son los presupuestos básicos con que se puede vivir: yo no soy y tengo que sumar para poder ser; yo ya soy y tengo que restar para descubrirlo”.

Lo suscribo íntegramente: no hay que intentar ser algo, pues ya Somos todo; y no hay que sumar nada a lo que ya Somos, sino restar la enorme cantidad de postizos, accesorios y aditivos con los que tapamos y ocultamos lo que Somos.
En mi contexto vital y circunstancias personales, procuro llevarlo a la práctica cada día, de instante en instante, sin agobios, fluyendo y aceptando mi propio proceso y el de los demás.

 ¿Cómo se alcanza ese convencimiento de que ya somos todo y que no se trata de sumar, sino de restar
No es un convencimiento, es un descubrimiento. Y, a la par, significa recordar lo que ya sabemos, pero había quedado arrinconado en nuestra Memoria Transcendente.

El quid de la cuestión se halla en tomar íntima consciencia de que ya todo Es y nosotros mismos Somos todo aquello que nuestro Corazón puede anhelar.
A partir de ahí, nos inunda el discernimiento sobre la verdad de la vida: vivimos única y exclusivamente ¡para vivir! Ni más ni menos. Este es el motivo y el fundamento de la existencia en todos los planos y Dimensiones. También, por supuesto, en el plano humano.
No vivimos para “tener que” o “deber de”; no vivimos para poseer, conseguir, hacer, desear, rechazar, luchar, convencer,… Y, desde luego, no vivimos para sobrevivir. La razón de ser de la vida es vivir: ¡vivir para vivir!
Cuando nos damos cuenta de esto, la Vida se revela como lo que realmente es: un Milagro colosal y constante. Y nos percatamos de que se puede Confiar plenamente en ella; que todo tiene su porqué y su para qué en clave del desarrollo de nuestro propio proceso evolutivo; que las experiencias que vivimos no son ni “buenas” ni “malas”, sino experiencias todas que nos impulsan por igual en nuestro devenir consciencial; y que todo fluye, refluye y confluye en el Amor de cuanto Es.
Por tanto, vivir no consiste, permíteme el símil, en meter más muebles en casa. Al contrario: para “Vivir Viviendo” –vivir para vivir-, hay que vaciarla enteramente para que nuestro “verdadero ser”, que es radicalmente divino, brille, se expanda y se despliegue en este plano y Dimensión en su espléndido e inefable potencial.

Lo expresas como si fuera lo más normal del mundo, pero lo que nos muestra el mundo es todo lo contrario. De hecho, la mayoría de los hombres y mujeres consideran que tienen que sumar (objetos y bienes materiales, vivencias, experiencias, personas, saberes, prácticas espirituales, etcétera) para poder ser. Y es a lo que nos enseñan nuestros padres y en el colegio y la Universidad.

Mucha gente aún confunde la vida con la supervivencia y se dedica no a vivir, sino a sobrevivir, que son cosas bien distintas. De hecho, las preocupaciones y ocupaciones cotidianas de la mayor parte de las personas se centran en sobrevivir y a esto le llaman vivir. Al sistema educativo le sucede exactamente lo mismo.

¿Cómo se diferencia “vivir” de “sobrevivir”?

“Sobrevivir” se basa en el utilitarismo, el valor de cambio, el esfuerzo y la huida del momento presente. Me explico.
Por un lado, para “sobrevivir” se necesitan ineludiblemente cosas y personas, que pasan a tener un carácter “utilitario” e instrumental para la deseada supervivencia. La gente, las cosas, la Naturaleza, el planeta, etcétera se conciben sólo al servicio de la propia supervivencia. Así, hasta el amor se convierte en una mera emoción derivada de esa necesidad instrumental del otro.
Por otro, todo aquello que se incluye en “sobrevivir” conlleva una contrapartida o precio -suele ser valorable en términos pecuniarios, en euros- y requiere esfuerzo y trabajo.
Por último, “sobrevivir” se caracteriza por moverse entre el pasado y el futuro, desatendiendo e ignorando el presente.

¿Y “vivir?
Para “vivir” no se necesita nada ni a nadie. Sobra con la Vida y con tomar consciencia de nuestro “verdadero ser”, constatando su naturaleza divinal y su pertenencia a la Unidad y Unicidad del Todo. Así se goza de la Vida sin deseos ni rechazos, situado en el momento presente y comprobando que la Felicidad es nuestro Estado Natural.
Por lo mismo, “vivir” pertenece a la esfera del Aquí y Ahora, es totalmente ajeno a lo pecuniario y desconoce el esfuerzo: sus componentes y manifestaciones carecen de contrapartida o precio y fluyen en la vida, en la de cada uno, sin trabajo y con naturalidad.
La gente sufre una fuerte amnesia con respecto a lo que vivir es y significa.

 ¿Por qué esta amnesia?
No es casual, sino consecuencia del aferramiento a una “consciencia egocéntrica”, que lleva a identificarse exclusivamente con un yo material (físico, emocional y mental) y olvidar lo que realmente Somos y Es.
No hay que ofuscarse por ello. Se trata de una fase natural en la evolución consciencial de los seres humanos y de las dimensiones álmicas en ellos encarnados. Y dará paso, lo empieza a hacer ya, a otra fase, tal como el invierno es una estación preciosa y precisa para que estalle la primavera.
Insisto: todo su tiene su porqué y su para qué. Y también lo tiene esta fase egocéntrica en la que la Humanidad lleva ya largo tiempo instalada y que bastantes hombres y mujeres comienzan ahora a dejar atrás.

Estos hombres y mujeres… ¿son los pioneros de una transmutación en la escala de valores y los paradigmas sociales de la Humanidad?
Desde el aferramiento a la “consciencia egocéntrica”, se han fabricado paradigmas, pautas vitales y un completo y complejo sistema de creencias absolutamente falaces y artificiales que conducen a la convicción de que tenemos que sumar para poder ser.
El género humano está evolucionando de manera natural hacia un nuevo estado consciencial que puede llamarse “Consciencia de Unidad”. De ella brotarán paradigmas y pautas de vida muy distintos a los hoy vigentes.
Es más, parte de esos nuevos paradigmas ya han sido creados por el ser humano, pero no han calado en el interior de las personas ni se han socializado.

 ¿Puedes poner algún ejemplo de esto último?

Los principios herméticos, todos y cada uno, son un buen botón de muestra. Y, a propósito de lo que viene siendo nuestra conversación, el segundo de ellos: el Principio de Correspondencia.

El célebre “como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba”

Su enunciado es simple, aunque ostenta un gran calado. Enseña, de manera directa y sintética, la analogía existente a todos los niveles de la Creación entre lo “macro” y lo “micro”, lo “micro” y lo “macro”.
En el capítulo que le dedica el Kybalion, texto del siglo XIX que compendia la sabiduría hermética, se afirma que esto es así “porque todo cuanto hay en la Creación emanó de la misma Fuente; y las mismas leyes, principios y características se aplican a cada unidad o combinación de unidades de actividad, conforme cada una manifiesta su propio fenómeno en su propio plano”.
También por esto, todo es suma de partes y forma parte de una suma superior, aunque cada parte es a su vez el Todo.
El Cosmos, la Naturaleza y la Vida están repletos de casos, fenómenos y hechos que confirman la veracidad de este principio hermético.

Y en el seno del Cosmos, la Naturaleza y la Vida se integra la Humanidad.

Efectivamente…
Para ahondar en el Principio de Correspondencia como uno de los paradigmas que adquirirán carta de naturaleza con la “Consciencia de Unidad” y enlazando con la vía de la resta, no de la suma, con la que arrancó esta entrevista, conviene recordar que todos los seres humanos, en mayor o menor medida, presentan una tendencia e inclinación innatas a alcanzar un saber lo más entero y global posible acerca de lo divino y lo humano: el mundo, las cosas, el Universo, la vida, la muerte, los entresijos de uno mismo y los otros,…

Como sé que a ti te gusta citar, Albert Camus lo plasmó con agudeza y desgarro interior en El hombre rebelde al referirse a “los interrogantes más penosos, más abrumadores, los del corazón que se pregunta: ¿dónde puedo sentirme en mi casa

Se trata de un impulso tan potente como instintivo.
Y bajo su influencia, el género humano ha ido consolidando la práctica de escrutar, examinar y explorar lo “macro” cual método idóneo de adquisición del conocimiento deseado.

Así es, aunque en las últimas décadas, gracias especialmente a las aportaciones de la física cuántica, la ciencia empieza a mirar a lo “micro” como fuente del conocimiento

No por casualidad, es ahora cuando la ciencia comienza a percibir que lo “macro” es algo demasiado lejano de nosotros y la realidad que nos rodea y otea lo “micro” para explicar lo que en lo “macro” no llega a entender.
En la medida que vamos hacia arriba en nuestro proceso de indagación, los interrogantes aumentan y el velo que oculta la verdad se hace más denso. Y cuanto más ascendemos, con más fuerza percibimos interiormente un extraño sentimiento mezcla de soledad, aturdimiento y añoranza.
No obstante, el sistema de creencias y los paradigmas sociales continúan imbuidos por lo “macro”.

Ya, pero entonces… ¿qué hacemos?


El Principio de Correspondencia nos ofrece otra puerta para acceder a la anhelada sabiduría. Es la puerta de lo pequeño, de lo “micro”, de lo que se halla abajo: tan abajo como nosotros mismos o aún más.
La ventaja de esta vía radica en que se encuentra bastante más a nuestro alcance que la que mira hacia arriba hasta terminar perdiéndose en la inmensidad. Sin embargo, siendo esto así, se utiliza muy poco y no hay un equilibrio entre lo “macro” y lo “micro” como llaves del conocimiento.

Entiendo…


Pues bien, cuando se llega a este punto comenzamos a percatarnos de que todo se comprende desde abajo y que lo sabio no es subir, sino bajar. No en balde, como cada parte es a su vez el Todo, lo más bajo contiene igualmente en sí lo más global y la esencia misma de la Unidad en la que todo Es.
El “Conócete a ti mismo”, que los Siete Sabios de la Grecia clásica, recogiendo una sabiduría que se remonta al antiguo Egipto y a culturas mesopotámicas, inscribieron en el frontispicio del Templo de Delfos, exige bajar al interior de uno mismo y, en introspección y silencio, encontrar y reconocer lo que Somos.
La sociedad actual camina por derroteros bien distintos. Y por esto, como Scheler y Heidegger han subrayado, que nunca hemos sabido tantas cosas sobre el ser humano como ahora y, contradictoriamente, nunca hemos sabido menos de él.

Intuyo que todo lo precedente es de aplicación al desenvolvimiento de la dinámica consciencial, en general, y al proceso consciencial y evolutivo del ser humano, en particular.


Las personas buscan la “realización” y el “crecimiento” y creen que se hallan asociados a incorporar y agregar cosas (objetos, personas, vivencias,…) a sus vidas.
Subyace en ello el convencimiento y el sentimiento profundo de que uno mismo se encuentra incompleto, falto de algo o de mucho. Y se busca a través de la suma y en lo “macro”, cuanto más suma y más “macro” mejor, la satisfacción de los deseos y aspiraciones y las respuestas para el corazón que se pregunta.
Pero es absolutamente falso que seamos incompletos o que carezcamos de algo. Sólo el olvido de lo que realmente Somos, de nuestro “verdadero ser” y “naturaleza esencial” y divinal, hace que la gente crea tamaña sandez y confíe en la suma cual brújula y práctica en el proceso de “realización” y “crecimiento”.
El Principio de Correspondencia conlleva un rotundo llamamiento a dar la vuelta, cual si de un calcetín se tratara, a la manera en la que las personas acostumbran a contemplar su proceso de “realización” y “crecimiento”.

Restar en vez de sumar…


La consciencia se expande restando, no sumando; bajando, no subiendo. Se acabaron los trabajos, los esfuerzos, los sacrificios,… Adiós al estrés, a las tensiones, a las preocupaciones,…
La vía no es la suma, sino la resta; no es la acumulación, sino el desasimiento; no es el “llenado”, sino el vaciamiento; no es el tener, sino el desprendimiento; no es el poseer, sino el desposeimiento; no es el alojo de cada vez más cosas, sino el desalojo interior hasta que sea completo.
La puesta en práctica de todo ello consiste en una Vida Sencilla experienciada en el Aquí y Ahora, con consciencia de nuestra divinidad y plena de Confianza. Así se vive con paz y alegría y sin inquietarse por nada.

 Esto me trae a la memoria otro párrafo del mismo libro de Pablo d´Ors. Permíteme que te lo lea: “Todo es profundamente elemental; la vida es mucho más sencilla de lo que creemos cuando somos jóvenes. La vida es levantarse por la mañana y rezar; trabajar; comer; acostarse por las noches; saludar a los vecinos; pasear… La vida es cantar una melodía que recordamos; sorprenderse de que salga el sol o de que se ponga; dormir; soñar… Todo está bien. No hay que luchar, sólo vivir. Vivir: esa es la cuestión. Y dejarnos envejecer. Y luego, finalmente, apagar la luz”.

Todo está bien, todo es perfecto. Tanto que ni siquiera cabe calificarlo como “perfecto”, pues ello supondría que en la Creación existe igualmente lo “imperfecto”. Y no es así. En la Creación, en la Vida, en general, y en la vida de cada cual, en particular, no hay imperfecciones, ni caos, ni azar, ni errores…
Todo cuenta con su porqué y su para qué; todo fluye en el Amor; y todo lo que acontece en la vida impulsa el proceso evolutivo de cada uno -cada cual en su punto y momento evolutivo, todos igualmente respetables-, que se halla absolutamente integrado en la Evolución de la Humanidad, la Madre Tierra, el Cosmos y la Creación.
Vivir para Vivir significa Confiar en la Vida y dejarse fluir aceptando todo aquello que la propia Vida, no nuestros deseos egoicos de satisfacción ni nuestras programaciones mentales, nos vaya poniendo por delante.

En “Dios”, tu último y muy reciente libro, afirmas que lo importante no es qué pasa o deja de pasar en el día a día y en nuestra vida, sino cómo vivimos aquello que pasa…


La “consciencia egocéntrica” llama a poner el acento en el “qué”: qué hago o dejo de hacer, qué “debo de”, qué “tengo que”,…
En la medida que ese estado de consciencia queda atrás, se deja el “qué” en manos de la Vida y la Providencia –nuestro “verdadero ser” en acción- y nos centramos en el “cómo” para llenar de Amor e impregnar con su vibración, con la Frecuencia de Amor, todos los hechos y circunstancias –experiencias, en definitiva- que la vida nos va trayendo de momento en momento. Y da igual el color que la mente quiera otorgar a la experiencia –“alegre” o “triste”, “placentera” o “dolorosa”…-. Sólo importa situar en la vibración del Amor cada experiencia que la Vida nos ponga por delante.

¿Algún consejo para lograrlo?
No doy consejos. Lo único que puedo compartir es el papel y la importancia de la humildad.
Una humildad tan grande como para permitirnos el “endiosamiento”: percatarnos de que Dios es yo y que yo soy Dios precisamente cuando cesó de ser “yo”, es decir, cuando dejo de aferrarme a cualquier idea de identidad, sea física, álmica o espiritual, sea individual o colectiva. Esta disposición y esta voluntad de dejar de ser “yo” para ser Dios (o como cada cual quiera denominarlo) es, en el plano humano, la más acabada expresión de humildad.
Desde ella, restar y bajar, el desalojo y el vaciamiento y la Paz, la Felicidad y la Quietud emanan espontáneamente desde nuestro interior: desde allí donde siempre estuvieron esperando pacientemente a que, a través de nuestra toma de consciencia en libre albedrío, las proyectáramos dulcemente y con Amor al exterior para plasmar El Cielo en la Tierra.

Es una hermosa forma de cerrar la entrevista. Muchas gracias, Emilio, por lo que has compartido durante la misma.
A ti por hacerlo posible.

Cómo funciona el EGO

Desde una perspectiva divertida y clara, a través de la exposición del “titiripéuta” Fidel Delgado.Grande

httpv://www.youtube.com/watch?v=LFfvvLQ-4-Q&list=PLWWUD1I_Hje8Fo1vJY6za9sliX_-dqD5l

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