Con·Ciencia y Energía

Aunque los caminos de la búsqueda son numerosos, la búsqueda es siempre la misma ~ Rumi

Categoría: Espiritualidad (página 1 de 7)

La Importancia de la Madre Interna: El Duelo por lo Imperfecto, el Encuentro

Si pensamos en nuestro desarrollo personal, la relación con nuestra madre sirve como patrón para la relación con nosotras mismas.

Como hijas, absorbimos de nuestra madre información sobre lo que sentía hacia ella misma, lo que sentía hacia nosotras, y lo que sentía hacia el mundo.

Aprendimos a tratarnos de la misma manera que nuestra madre se trató a ella misma.

Nuestra tarea como mujeres conscientes radica en transformar la madre interna dentro de nuestra psique creada a partir de nuestra madre biológica con sus limitaciones humanas en la madre que siempre necesitamos y quisimos.

Podemos convertirnos en la madre que siempre quisimos hacia nosotras mismas.

De esta manera, somos capaces de aceptar las limitaciones de nuestra madre externa, porque nuestra madre interna se convierte en la madre primaria con la que podemos contar, de formas en que quizás nunca hemos podido contar con nuestra madre externa.

Nuestra madre solo podía amarnos de la manera en que pudo amarse a ella misma.

En un momento dado, debemos enfrentar el hecho de que nuestra madre no pudo y no va a poder satisfacer nuestras necesidades de la manera que necesitamos y quisimos. Esto significa pasar por un proceso de duelo. Un duelo por la forma en que tuvimos de compensar y sufrir la herida materna.

En el proceso de duelo, tenemos la oportunidad de darnos cuenta del hecho de que si nos sentimos amadas o abandonadas no fue por nuestra culpa.

Sólo entonces podemos abandonar la lucha para demostrar nuestra valía en el mundo. En el proceso de duelo, también podemos tener compasión por nuestra madre y la carga que llevaba.

Al sanar tu madre interna, transformas tu vida más allá de lo que puedas imaginar.

Al confrontar este dolor, podemos darnos cuenta de que lo que pensábamos que era nuestro dolor es en realidad parte del dolor de nuestra madre que nosotras hemos llevado por amor. Ahora podemos elegir dejar esta carga. De esta manera, en lugar de atenuar nuestro sentimiento de culpa, podremos sentir la confianza en nuestros cuerpos y en nuestros corazones para así desarrollar un sentido de auténtica plenitud y amor propio.

Al convertirnos en una madre suficientemente buena para nosotras mismas, nos liberamos no sólo a nosotras mismas, sino también a todos aquellos que conforman nuestra vida.

Es un reto reconocer ante nosotras de qué manera no fuimos amadas en nuestra relación con nuestra madre. Al recordar y ver lo cargada y abrumada que estaba pudimos pensar que éramos la fuente de su dolor. Esta “hija culpable” puede mantenernos estancadas.

Una forma de liberar nuestra culpa es reconociendo la inocencia y legitimidad de nuestras necesidades infantiles. Es una forma de liberarnos de la vergüenza y bautizarnos a nosotras mismas en nuestra bondad y divinidad.

Una vez hemos atravesado el duelo por nosotras mismas, entonces podemos comenzar el duelo por nuestras madres y por todas las mujeres.

El duelo nos repone y nos fortalece.

Como mujeres, podemos sanar y darnos lo que nuestras madres no nos pudieron dar. Podemos convertirnos en nuestra propia fuente. El “dolor corporal” del colectivo femenino es sanado una a una. Y a medida que el dolor corporal femenino se cura, lo mismo ocurre con el dolor de la humanidad.

Nuestra propia sanación no es sólo un regalo para nosotras mismas, también lo es para el mundo.

La herida de la madre es una gran oportunidad.

Conforme nos permitimos contactar con lo que se siente como un hambre antigua, inagotable para una madre inagotable, nos damos a luz a nosotras mismas en nuestra verdadera identidad – la matriz de luz- una fuente inagotable, desbordante de amor y abundancia que no depende de las circunstancias o condiciones. Entonces podemos vivir al servicio de lo que realmente somos- el amor mismo.

Bethany Webster

(Artículo original en ingles publicado en Elephant Journal)

Dejarse ir

En cada momento podemos elegir, desde nuestro amor propio, dejar de lado cualquier cosa que no nos esté sirviendo. Que no nos esté ayudando. Soltar.Incluso si es sólo por unos momentos.

A veces en el proceso de despertar, esto se convierte en una necesidad absoluta y es una de las áreas donde el ego se resiste más. Pero la realidad es que podemos hacerlo.  Momento a momento podemos dejar ir el miedo, la resistencia, la duda, el juicio, la ira, la distorsión.

El pasado, las estrategias agotadas y viejas. Las versiones obsoletas de nosotros mismos.

Podemos dejar de lado los patrones arcaicos de pensamiento que siguen definiendo quienes  creíamos que éramos. Dejamos ir. Nos reactualizamos. Avanzamos.

A veces, nos desprendemos de grandes bloques de experiencia y avanzamos 100 pasos, sólo para parecer  que hemos retrocedido 400. Así soltamos las ideas preconcebidas de nuestra mente, que nos dice que nuestro proceso debe ser lineal.  Dejamos de lado los “debería”, los “tengo que” . Nos desintegramos y volvemos hacia delante de nuevo.

Dejarse ir en lo nuevo es otra cara del proceso.  Podemos optar por dejarnos  ir a nuevas versiones de nosotros mismos, nuevas versiones de la realidad y nuevas versiones de las personas que nos rodean.

Podemos dejarnos irConciencia y energia en la expansión, en la respiración profunda, en la sensación, en el impulso que nos guía.

Dejarnos  ir hacia nuevos conocimientos y comportamientos. Hacia una manera más sinérgica de Ser.

Dejarnos ir hacia lo desconocido. Dejarnos ir y relajarnos, a menudo, es lo único que vamos a poder hacer.

Abandonarnos. Rendirnos. Tal cual. Permitirnos, en presencia y en una conciencia mucho más amplia.

Dejarnos ir a tientas, a través, en vez de forzar o tratar de entender todo esto. Dejarnos ir en esta nueva actualización, tras actualización, tras actualización. Soltar la cuerda. Soltar la mano. Dejarnos ir en la incertidumbre, en el caos

Dejarnos ir en nuevas y mejores formas de utilizar nuestros sentidos. En los cambios de nuestro cuerpo mientras se adapta a las nuevas versiones de nosotros mismos.

Dejarnos ir en el amor propio, que empieza a sentirse tan bien. De hecho, hay mucho de esto en abandonarse al proceso. Y, cuando todo se vuelva absolutamente agotador, abandonémonos en el auto-cuidado, en el sueño, porque a veces, aquí es donde más dejamos ir…. Y confiar. Confiar. Que es por ahí. Siempre es por ahí.

Estás justo donde tienes que estar.

Lorena

El renacer del Águila

Dicen que el Águila es el ave más longeva. Puede llegar a vivir hasta 70 años.

Pero dice un mito, que no todas lo consiguen. A mitad de camino, sus uñas, curvas y frágiles, ya no pueden agarrar a sus presas. Su pico, alargado y puntiagudo, se curva sobre sí y sus alas envejecidas, pesadas y gruesas, ya no le permiten elevar su vuelo.

Entonces, sólo tiene dos opciones: morir o enfrentar un doloroso proceso de renovación.

 El renacer del Aguila

El refugio en la Montaña

Durante éste, volará a lo alto de una montaña, y se refugiará en un nido. Durante un tiempo, ya no volará. Se deshará de su pico golpeándolo y esperará el crecimiento de uno nuevo con el que desprenderá sus viejas y retorcidas garras.

Esperará que vuelvan a crecer, y con sus nuevas uñas, y su nuevo pico, se deshará de sus viejas plumas, y esperará a que renazca su nuevo plumaje. Y entonces, abandonará el nido, y alzará su vuelo, más alto que nunca. Un vuelo de renovación. El vuelo transformado.

Los mitos están cargados de mensajes simbólicos. Sea éste verdadero o no, lo cierto es que estamos rodeados de Águilas que han elegido morir. Sus plumas pesan demasiado, o al menos, eso han creído o prefieren creer. No puedes hacer nada por ellas si ellas no quieren siquiera hacerlo por ellas mismas, y tampoco tienes que quedarte a mirar. Es Su vuelo. Es Tú vuelo.

En cambio, sí puedes mostrar tus inmensas alas nuevas a aquellas que han decidido buscar el refugio en la montaña. A las valientes. A las que han decidido que a pesar del dolor, pasarán en la oscuridad los próximos tiempos, sin saber si quiera a dónde llevará todo aquello, con la certeza, que sea donde sea, será un lugar mejor.

Lo harás porque tú sí lo sabes.

Lorena

Somos los guerreros de la mierda

Hoy me he encontrado con este texto de Jeff Foster:

Algunas veces, a pesar de tus mejores esfuerzos e intenciones, a pesar de tu increíble ‘progreso espiritual’, simplemente te sientes como una mierda. Entonces… ¡siéntete como una mierda! ¿Cuál es el problema, realmente, cuando te sumerges sin temor alguno en el corazón de esa experiencia única? ¡Siéntete como mierda, pero conscientemente! ¡Sumérgete en ella,
conscientemente!!

Y descubre que ‘sentirte como una mierda’ puede ser el sentimiento más espiritual de todos, una nueva (y sumamente mal interpretada) puerta hacia la gracia, tan sagrada como la alegría más profunda, tan llena de vitalidad como la creación de un universo. Sin auto-compasión, sin drama, sin justificaciones, sin búsqueda; sólo un crudo y roto corazón, una nueva herida re-abierta al amor, sin ningún deseo de escapar. Tú forjas una nueva espiritualidad con tu valor de permanecer en ese sitio de confusión, imbuyendo la tristeza con tu brillante luz.
Tal vez esto salvará al mundo: hermanos y hermanas los suficientemente valientes como para sentir esta mierda con toda consciencia, sin adormecerse a sí mismos o tratar de evitar el dolor. Guerreros de la mierda. ¡Vaya guerreros!
Comencemos una revolución.

Me ha hecho reír mucho. Me ha hecho reír ahora que me siento bien, porque este camino es lo que tiene. Unos días tocas el cielo y otros estás en la mierda. Y no pasa nada!

Yo, que siempre he sido muy risueña y optimista, culo inquieto, hiperactiva, lo llevaba muy, muy mal. Porque esos días no tenía ganas de nada. Sólo quería estar tirada, con todas las cosas que me apetece hacer siempre. Algunos días ni siquiera tenía fuerzas para levantarme de la cama. Ni he podido ir a trabajar.Hasta que me rendí.

Lo que no se puede hacer, es ponerse a sacar la basura de casa, apestosa y putrefacta, acumulada de eones, tirar tabiques, pintar paredes, detonar puertas blindadas, limpiar telarañas, y no despeinarse. No amigo, no va así. Te vas a poner de caquita hasta la frente, como el último mohicano.

Te vas a cansar.Mucho.

Tengo una amiga que lleva un par de semanas así, tal cual, sintiéndose como la mierda. Además su proceso energético le ha producido algo parecido a un cólico de riñón, algo parecido a fiebre, algo parecido a gripe, algo parecido a nada conocido, porque en realidad no le está pasando nada….pero le está pasando todo.  Ha abierto su caja de pandora, y empiezan los fuegos artificiales.

Esto es: Ha sacado una bolsa de basura, puajjj, aquí huele fatal (ya, pero es tu basura), uff, no puedo con esto, me estoy poniendo mala (ya, pero es solo basura), mira, me siento como la mierda (ya, es que es mierda).

A continuación, todas las otras bolsas de basura que estaban por encima de la que ha sacado, caen hacia abajo y se reubican, como un tetris, y mi amiga, se pone malita, porque su cuerpo se re-configura.

Ahí es donde hay que llevar la Conciencia, porque eso es lo que está pasando. Y es maravilloso. Sumérgete ahí. Mira lo que tenías guardado. Ira? rabia? tristeza insoportable?

Siéntente como la mierda. No durará eternamente. Déjalo estar mientras eres consciente, porque es un regalo.

Lorena

ATAJOS ESPIRITUALES

Robert Augustus Masters

Robert Augustus Masters

Hace unos años leí “La evasión espiritual” de Robert Augustus Masters. Además de reirme muchísimo, porque está cargado de sentido del humor, me hizo reflexionar a cerca de verdades como templos. La evasión espiritual (el uso de creencias espirituales para evitar tener que tratar con sentimientos dolorodos, heridas no resueltas y necesidades de desarrollo) se halla tan generalizada que pasa muy desapercibida.

Los alegatos utilizados para escudarse tras ella son dignos de monólogo del club de la comedia. No tenéis más que hacerle llegar el artículo a alguno de vuestros conocidos “reconocidos” escapistas, y meter las palomitas en el microondas … ¿He dicho microondas???? .Noooooooooo!!!!!!!!!!!!!! horror!!!!!!!!!!! en el microondas NOOOOOOO. Mejor las hacéis al modo artesanal, en un cazo con aceite de oliva de primera presión en frío. Esto es de primero de conciencia.

Bromas aparte, ayer me llegó esta entrada de Bo Heimann, del blog Dharma en Español (abajo cito la fuente). Resume muy bien el libro de Masters. Y tú? Te estás escapando?:

En su libro Spiritual Bypassing, Robert Masters hace una importante llamada de atención a todas las personas con inclinaciones espirituales. Es una llamada de atención que suena a verdad y está en consonancia con lo que siempre han enseñado los auténticos maestros budistas: no pienses que puedes saltar directamente a la parte de arriba de la escalera.

Robert Masters señala una serie de rasgos poco saludables que podrían derivarse de un adiestramiento espiritual no guiado y sin base: capacidad excesiva para el desapego, centrarse solo en el pensamiento positivo, miedo al enfado y bondad artificial, descuidar las emociones, dificultades para poner límites, falta de interés en un verdadero trabajo psicoterapéutico, una inteligencia intelectual muy alejada de la inteligencia emocional y moral, centrarse en lo absoluto más que en lo relativo y personal, e ideas un tanto exageradas sobre el propio nivel cognitivo.

¿Les suena alguna alarma? ¿Pueden decir que están completamente libres de estos rasgos? Todos los maestros auténticos de

Bo Heimann

Bo Heimann

quienes he tenido el lujo de recibir enseñanzas han subrayado siempre que tenemos que trabajar de dentro hacia afuera. Con el concepto de atajo, Masters describe cómo muchas de las personas supuestamente espirituales están saltándose el imprescindible desarrollo psicológico y lo compara con ser izado hasta la cima de la montaña en helicóptero. Terminamos sin una base segura o firme. Nuestra visión es inmerecida y no está respaldada desde el interior, sino que ha sido comprada y lograda sin el adecuado trabajo de base. Si queremos ser realmente libres, tenemos que recorrer todo el camino hasta la cima.

En su libro, Masters señala varias formas en las que tendemos a usar la espiritualidad como vía de escape para insensibilizarnos. Primero, señala el hecho de que no hay atajos fáciles, aunque parece que más de un maestro y escuela espiritual contemporáneos así lo creen. Como suele decirse, solo tenemos que estar presentes en el ahora.

Como indica Masters, lo que ocurre sin embargo es que no muchos somos capaces de aceptar que estamos tratando de llegar a la cima de la montaña haciendo trampas. En nuestra opinión, es de lo más sensato evitar los temas difíciles y no emplear demasiada energía durante ese tiempo. Nos gustan los grandes avances cognitivos y la visión desde la cima de la montaña. No disfrutamos de los pasos pequeños, de la práctica diaria, de estudiar un año entero o del riguroso trabajo psicoterapéutico necesario para llegar hasta allí arriba sin un helicóptero. Debería ser, por supuesto, indoloro, ¿no? Así, la engañosa idea de un atajo termina siendo un callejón sin salida. Masters dice que nos gustaría creer que podemos hacerlo todo en la mitad de tiempo.

En segundo lugar, Masters señala que hay un positivismo exagerado para el que los ambientes espirituales son un gran caldo de cultivo. Lo cierto es que la mayoría de nosotros estamos controlados periódicamente por el miedo, el enfado, los celos, el dolor, etc., lo que ha pasado a etiquetarse como emociones negativas. Por tanto, no las aceptamos. Y como no podemos contener esos sentimientos, evitamos tratar con ellos.

En aras de la espiritualidad, ocultamos nuestras partes oscuras en las sombras. Quizá estamos trabajando mentalmente con ellas. Hacemos algo de yoga, sin comprometernos, sobre una alfombrilla de goma o meditamos un poco. Masters compara esto con chapotear en el lado poco profundo de la piscina. Por desgracia, nos engañamos pensando que este tipo de trabajo puede crear realmente un cambio duradero.

El verdadero trabajo terapéutico y el verdadero trabajo espiritual, como el auténtico budismo, se hace en la parte honda de la piscina. El budismo es como zambullirnos en la inmensidad del océano. Según Masters, el trabajo auténtico es muy, muy duro y peligroso; y tiene razón. No es un proceso agradable, ordenado, sino un asunto enrevesado y sucio que implica el cuerpo, las emociones y el conocimiento cognitivo.

Masters dice que la aversión o el enfado —una de las cinco kleshas— están especialmente expuestos a una enorme cultura de eliminación; la gente espiritual nunca se enfada, ¿no? Sin embargo, ¿no es el enfado lo que nos hace decir no a las relaciones y circunstancias poco saludables? Según Masters, quienes reconocemos nuestro enfado y podemos expresarlo de un modo respetuoso, tanto hacia los demás como hacia nosotros mismos, somos quienes en última instancia estamos en mejores condiciones de perdonar el enfado de los demás. Cuando contenemos nuestro enfado y nos comportamos como si nunca nos enfadásemos de verdad, lo llevamos dentro como una herida sangrante. Los sentimientos de pena, vergüenza, miedo, soledad, etc. tampoco gozan de buena reputación entre muchas personas espirituales.

Otro dogma en los círculos espirituales que Masters señala es la idea de que todos nos comportamos lo mejor posible y tenemos básicamente intenciones positivas. Esto podría significar que tenemos muchas dificultades para poner unos límites saludables, a pesar de que podría ser muy evidente que nos están faltando al respeto. Puede que dejemos que los demás abusen de nosotros demasiado tiempo debido a la idea equivocada de que deberíamos ser siempre bondadosos y compasivos. Esta compasión excesiva y equivocada hacia los demás apenas se distingue de la falta de respeto y de compasión hacia uno mismo.

Masters nos llama adictos a la armonía, básicamente debido al miedo. Este miedo no es sólo miedo al enfrentamiento, sino también miedo a no parecer una persona espiritual recta y buena. De este modo, permitimos que continúen indefinidamente patrones y relaciones poco saludables. Además, si no somos capaces de decir no con poder y propósito, nuestro se convierte en algo veleidoso y débil.

Otro problema es el de la trascendencia. Masters dice que hay una delgada línea que separa lo que podemos llamar trascendencia adecuada de significado espiritual y una disociación poco saludable de las emociones, los rasgos de personalidad y los traumas, que son cosas que no nos gustan. El enfoque saludable es trascender y aceptar el sufrimiento y reconocer las equivocaciones y los errores de las cualidades negativas que queremos dejar atrás. La huida y la evitación son la trascendencia poco saludable. Masters lo llama disociación vestida de ropajes santos. Cuando experimentamos dolor y tristeza, o decepción por la falta de respeto de nuestra pareja, el atajo espiritual consiste en elevarse por encima de eso para dejar de sentirlo, en lugar de permitirnos sentir y expresar las emociones que están allí. Según Masters, en el peor de los casos, el resultado combina la falta de conexión con el cuerpo y con la tierra.

Masters quiere que también seamos conscientes de la popular moda de la no dualidad: «Todo es uno y todo está bien. No hace falta que hagas nada, no hace falta que cambies nada, simplemente permanece allí en el ahora. Aprende a no identificarte con tus limitadoras historias sobre ti mismo. Date cuenta de que todo es unidad. ¡Y sé libre!» ¡Es tan sencillo! Masters siente solamente respeto hacia la doctrina como tal, y coincido con él, que se expone como la tarea sencilla que es.

Lo que Masters sugiere es que somos libres y que siempre lo hemos sido, pero hemos olvidado nuestra auténtica naturaleza. Por desgracia, preferimos que nuestro plan personal no incluya trabajo que hacer; como si de repente no tuviéramos dificultades con la ansiedad, el enfado, la codicia, la vergüenza, etc. Las enseñanzas no duales son peligrosas por el riesgo inminente de que reneguemos de nuestra humanidad, nuestras emociones y nuestro cuerpo. Este centrarse erróneamente en lo absoluto, en que no hay personalidad, cuerpo ni historia, desembocará a menudo en una huida intelectual de la vida cotidiana y el desarrollo personal.

El libro de Masters es un golpe bastante duro al ambiente espiritual. Es una llamada para que nos tomemos nuestra vida y a nosotros mismos realmente en serio, como han hecho siempre todos los auténticos maestros budistas. Según Masters, los atajos espirituales nos separan de nuestro dolor y de nuestros problemas personales, que por tanto se quedan sin resolver.

Jung www.energizate.net

Extraído de Bo Heimann, Freeing Your Mind — an introduction to Mindfulness and basic Buddhist philosophy. Texto original en inglés publicado el 9.12.15 en Levekunst.

Spiritual Bypassing está traducido al castellano por Anna Renau Bahima para Ediciones Vesica Piscis: La evasión espiritual: cuando la espiritualidad nos desconecta de lo que realmente importa.

Fuente:

Atajos espirituales || Bo Heimann

Abrazos!

Lorena S.

El estado natural de Uno

El descubrimiento de que está absolutamente bien ser tal y como soy – como YO SOY – tiene que ser actualizado a través del redescubrimiento y de más redescubrimiento y de más redescubrimiento, hasta que todos los rastros de falsedad y esfuerzo, todo sentido de haber conseguido algo, se desvanezca.

Hasta que se haya convertido en un diario vivir ordinario, como lo que siempre fue, de hecho: El estado natural de Uno.

– Douglas Harding

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